Los cárteles de la droga en México están utilizando plataformas como TikTok para reclutar jóvenes, según un estudio reciente del Colegio de México, conducido por el investigador Rodrigo Peña. Este análisis resalta la transformación del reclutamiento digital, sugiriendo que estos grupos criminales se han convertido en el “quinto empleador del país”.

Peña aclara que el crimen violento ha evolucionado al adaptarse a la tecnología contemporánea. En este contexto, las redes sociales actúan como un canal efectivo que apela a las emociones y la identidad de los jóvenes, permitiendo que el contacto inicial se establezca a través de una pantalla, sin necesidad de violencia directa.

El estudio se centró en 100 cuentas de TikTok asociadas principalmente con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Los investigadores identificaron un lenguaje digital distintivo que utiliza emojis, hashtags y canciones populares para atraer a su audiencia. Ejemplos incluyen el uso de la “chapizza”, que está relacionada con el Cártel de Sinaloa y el uso de gallos en referencia a Nemesio Oseguera, líder del CJNG.

Los hallazgos revelan que hay mensajes directos que responden a la invitación de grupos criminales y casos de jóvenes interesados en unirse. Según el estudio, los cárteles podrían ofrecer hasta 15,000 pesos a la semana, mientras que el salario mínimo en México es de solo 315 pesos diarios, atrayendo considerablemente a los jóvenes en busca de mejores oportunidades.

Peña también menciona que el algoritmo de TikTok genera “burbujas de filtro”, creando un entorno digital en el que los usuarios pueden quedar atrapados. Este fenómeno plantea un grave riesgo, ya que muchos jóvenes comienzan a buscar activamente ser reclutados. En el análisis de los comentarios en videos vinculados al reclutamiento, los investigadores encontraron mensajes como “A mí me interesa” y “Yo quiero jale”.

El académico subraya que el problema de la violencia no se está resolviendo, sino que simplemente está cambiando de forma. Este fenómeno está ligado a la violencia estructural, vinculada a la pobreza y la falta de oportunidades, así como a la violencia simbólica conectada a la identidad y la masculinidad.

Con aproximadamente el 80% de los niños de 3 a 12 años en México con acceso a un teléfono inteligente, Peña indica que la solución no se limita a cerrar cuentas de redes sociales, sino que también implica fortalecer la educación digital para ayudar a los jóvenes a navegar de manera segura por estos entornos online.

Este descubrimiento resalta la complejidad del fenómeno, donde la tecnología puede ser tanto un arma como una herramienta en la lucha contra la violencia juvenil. Es crucial enfocarse en estrategias que prevengan el reclutamiento y promuevan un entorno digital más seguro para las futuras generaciones.

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