El Girona se prepara para un partido crucial en Mendizorroza, que tiene más implicaciones en la clasificación de lo que inicialmente podría parecer. Actualmente en la decimotercera posición con 29 puntos, el equipo dirigido por Míchel busca una victoria en Vitoria que podría ser preventiva en su lucha por un lugar en la parte alta de la tabla. Con una victoria y dependiendo de otros resultados, podrían empatar con el undécimo clasificado, aumentar su ventaja sobre la zona de descenso a ocho puntos y solidificarse como un competidor por posiciones europeas, con trece jornadas aún por jugarse.
El ambiente en el equipo es de optimismo tras su reciente triunfo frente al FC Barcelona, que no solo elevó su moral, sino que también confirmó una tendencia positiva en su rendimiento. El conjunto catalán ha demostrado ser uno de los mejores equipos en este tramo de la temporada, destacándose por su mejora defensiva, lo cual ha permitido que su talento ofensivo haga la diferencia en momentos clave.
Una buena noticia para el Girona es el regreso de Ounahi a la convocatoria, tras superar una lesión, lo que aportará calidad y opciones en el centro del campo. Sin embargo, el equipo no podrá contar con Joel Roca, quien está sancionado por su expulsión en el último encuentro. A pesar de esta baja, se anticipa que el once inicial clave se mantenga sin grandes alteraciones.
Los antecedentes recientes son alentadores, ya que el Girona ganó 1-0 en el partido de ida en Montilivi y ha tenido éxito en tres de sus últimos cuatro enfrentamientos contra el Alavés, mostrando una tendencia de resultados favorables. Cada uno de esos encuentros terminó con un marcador ajustado, indicando que se prevé un nuevo partido que se decidirá por pequeños detalles.
El Alavés, en decimoquinta posición con 26 puntos, llega al partido bajo presión. Una victoria les permitiría empatar a puntos con el Girona y proporcionaría un impulso anímico significativo. Sin embargo, el equipo ha tenido dificultades recientes, empatando en su último partido contra el Sevilla y sumando dos jornadas sin ganar, después de haber logrado dos victorias consecutivas anteriormente. En casa, el Alavés se caracteriza por su juego intenso y vertical, con dos delanteros que han sido fundamentales para su rendimiento.
El duelo en Mendizorroza se presenta como un gran desafío para el Girona, que necesitará mantener la concentración y controlar los momentos del partido con madurez. El equipo ha demostrado un avance colectivo, mostrando confianza y seguridad en su estilo de juego.
Más allá de los tres puntos, este partido ofrece una oportunidad estratégica. Ganar no solo significaría abrir una brecha con un rival directo, sino también consolidar la mejoría reciente y acercarse a la meta de los 42 puntos que garantizan la permanencia. En un campeonato tan competido, cada partido es vital para construir el margen necesario.
El Girona llega a este encuentro con confianza y una identidad de juego clara. Ahora tendrán la oportunidad de demostrar que su crecimiento es sólido y que pueden competir en un escenario exigente. Mendizorroza será la prueba de su verdadera ambición.
