El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, afirmó que el autodenominarse periodista en la actualidad permite obtener “impunidad total”, además de cuestionar la validez del fuero político, el cual describió como “desprestigiado”. Esta declaración se produjo en un contexto de creciente preocupación por la seguridad de los periodistas en El Salvador, especialmente tras la captura en Sevilla, España, del periodista salvadoreño Diego Rosales, quien buscaba asilo político debido a la activación de una alerta de búsqueda de Interpol.
Bukele compartió sus comentarios en la plataforma X, sugiriendo que las organizaciones no gubernamentales, los medios de comunicación y las agencias internacionales no hacen más que proteger a aquellos que se autodenominan periodistas. Esta afirmación se produce en medio de tensiones y preocupaciones sobre la libertad de prensa en El Salvador.
Rosales ha sido objeto de acoso y amenazas, además de enfrentarse a un proceso judicial por supuestos delitos relacionados con “agrupaciones ilícitas” y “hurto informático”, bajo el régimen de excepción que se implementó en El Salvador en marzo de 2022. La Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) y la Red Centroamericana de Periodistas (RCP) han expresado su apoyo a Rosales, condenando el “hostigamiento judicial” en su contra y pidiendo su liberación.
El presidente de la sección española de Reporteros Sin Fronteras, Alfonso Bauluz, también ha exigido la liberación inmediata de Rosales, alegando que la cooperación policial no debe utilizarse para perseguir a los periodistas fuera del país. Según informan organizaciones de medios, cerca de 50 periodistas salvadoreños han buscado refugio en el extranjero por razones de seguridad debido a la violencia y la represión en su país.
El asunto de Rosales aún está en desarrollo, con fuentes jurídicas indicando que puede haber nuevas decisiones por parte de la Audiencia Nacional de España sobre su caso y su solicitud de asilo. Este incidente subraya la difícil situación que enfrentan los periodistas en El Salvador, donde la libertad de prensa se ha visto gravemente amenazada en los últimos años.
