Durante las recientes ATP Finals en Turín, Carlos Alcaraz recibió consejos motivacionales de su asistente Samu López en un tono inusual, al hablarle en catalán. Esta particularidad revela la relación cercana y de confianza entre ambos, que se ha consolidado en el transcurso de la temporada. Alcaraz, quien se ha convertido en el número uno del mundo, explicó que esta costumbre es una “broma interna” que lo divierte y lo ayuda a rendir al máximo durante los partidos.

La química entre el joven tenista y López se había evidenciado anteriormente, como cuando Alcaraz celebró victorias simulando surfear, un gesto que resonaba con las directrices de López. Sin embargo, el cambio más significativo llegó en diciembre, cuando Alcaraz anunció su decisión de dejar a su antiguo entrenador, Juan Carlos Ferrero, y nombrar a López como su nuevo entrenador principal. A pesar de la sorpresa que generó este anuncio, los expertos sostienen que el papel de López no ha sido suficientemente valorado. Su presencia constante durante la temporada pasada y su capacidad de adaptación al estilo de Alcaraz han sido cruciales en la transición.

López ha aceptado el desafío de ser el primer entrenador de Alcaraz, sin que se consideren otras opciones para el puesto, lo que muestra la confianza que el jugador tiene en él. Los rumores sobre la búsqueda de entrenadores alternativos, incluidos nombres de gran renombre como Andy Murray, han sido desestimados por la cercanía y lealtad dentro del equipo de Alcaraz.

La conexión entre Alcaraz y López es distintiva, pasando a ser más horizontal y amena en comparación con la dinámica más tradicional y severa que tenía con Ferrero. Alcaraz menciona que, aunque ha cambiado el entrenador principal, su rutina de entrenamiento no ha variado significativamente, lo que evidencia la continuidad en su preparación y enfoque competitivo.

Alcaraz, respaldado por un equipo leal que incluye a López, el fisioterapeuta Juanjo Moreno y el preparador físico Alberto Lladó, se enfrenta a su próximo gran reto en el Abierto de Australia. Su equipo, que permanece a su lado a pesar de cambios estructurales, destaca su carácter positivo y la manera en que lleva adelante su carrera, crucial para su éxito en el futuro. Con una oportunidad histórica a la vista, donde podría convertirse en el jugador más joven en ganar los cuatro Grand Slams, Alcaraz mira hacia adelante con confianza, mientras busca dejar una huella duradera en el tenis.

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